La energía hidroeléctrica es presentada como una de las de menor impacto ambiental, muchos lo denominan “energía limpia”, otros la anticipan como una verdadera alternativa para ir mudando nuestra dependencia de los combustibles fósiles. Sus promotores también suelen hacer hincapié en los beneficios económicos que trae para las regiones donde se emplazan: empleo, energía barata para la radicación de industrias, control de inundaciones, riego, infraestructura, en definitiva DESARROLLO.
En la provincia de Misiones la presencia de este modelo de generación tiene en Yacyretá su ejemplo más contundente. Con sus casi 50 mil afectados directos y los cientos de miles indirectos, sus promesas de desarrollo incumplidos, la reaparición de enfermedades asociadas a su presencia y los miles de desplazados que aún hoy siguen reclamando resarcimiento prometido por la entidad, el discurso de energía barata y amigable con el ambiente choca con la realidad de una provincia con los peores indicadores sociales del país. La ciudad de Posadas fue considerada en el mes de mayo de este año como la ciudad con mayor índice de pobreza en todo el país, con una muy deficiente infraestructura para redes de agua potable y cloacas, sólo por mencionar algunas cuestiones.
“Se dice que la energía proveniente de las megarrepresas hidroeléctricas es más barata porque “es renovable”. Pero no se tiene en cuenta el incremento de los costos de mitigación ambiental y sanitaria con que deben afrontarse sus consecuencias sobre la población y el medio ambiente local”, se destaca en el documento elaborado por la Asamblea Popular No a Corpus, un espacio que se conformó en el 2008 para hacer valer el plebiscito vinculante que en 1996 le dijo NO a la construcción de la mega represa de Corpus en cualquiera de sus emplazamientos.
“Nos oponemos a la construcción de esta represa cualquiera sea su lugar de emplazamiento en el Río Paraná, ratificando la voluntad popular de profundo rechazo (89 % de los electores) expresada en el plebiscito obligatorio y vinculante del 14 de abril de 1996”, se lee en el texto que fue entregado a los poderes ejecutivo, legislativo y judicial el 14 de marzo del 2008 en momentos en que los gobiernos de Paraguay y Argentina anunciaban la intención de avanzar en la construcción de la obra.
En Misiones las asambleas y los espacios que se conforman para resistir estos anuncios tienen años de historia, aparecen con mucha fuerza, desaparecen y vuelven a resignificarse cada vez que se anuncia la “inminente construcción de las obras” Durante el 2009 los vecinos comenzaron a organizarse para oponerse a otro proyecto: la mega represa de Garabí, un emprendimiento proyectado sobre el río Uruguay en la provincia de Corrientes pero cuya mayor área de afectación sería el territorio de Misiones.
“Si la represa de Garabí se hace, Azara desaparece de la provincia de Misiones, nosotros no fuimos tenidos en cuenta desde la Nación como argentinos, podemos aceptar que falta energía, no necesariamente tenemos que sacrificar Misiones, en el Sur hay posibilidades de hacer represas sin que la afectación sea grande. Misiones es una provincia ubicada en una zona subtropical y esta desaconsejado este tipo de obras para esta región”, apuntó María Alves una trabajadora del Estado que desde Puerto Azara, una pequeña población ubicada en el Municipio de Azara, comenzó a reclamar información y a convocar a ciudadanos y organizaciones de toda la región para exigir la participación de las poblaciones locales en el proceso de toma de decisión para la construcción de este tipo de infraestructura.
“La base de esta movida se arma en Azara, los primeros que salen a pedir información son sus pobladores. Ahora bien, dentro de la organización de los Ciudadanos Autoconvocados activan referentes locales que son afiliados a ATE, ONGs como CEMUPRO de Posadas, Autoconvocados de Posadas, agrupaciones de San Javier, Panambí, espacios como Energía sin represas de Apóstoles”, remarcó Sandra Nicosia integrante de los Autoconvocados de la ciudad capital, una de las referentes también de lo que fue la Asamblea Popular NO a Corpus.
Todos los proyectos hidroeléctricos tienen años de estar siendo discutidos por los gobiernos. Pero la información disponible para la ciudadanía y para los municipios siempre fue escasa. En el 2004 intendentes de la zona de afectación de Garabí conformaron el espacio Garabí siglo XXI, para poder aunar criterios sobre las condiciones que debiera reunir el proyecto o bien el resarcimiento que debían garantizarles para cada una de las comunas. Durante varios años los intendentes se sumaron al coro de funcionarios entusiasmados con la iniciativa a pesar de reconocer que no tenían información suficiente del proyecto. A medida que fue tomando estado público la resistencia de los vecinos de esas zonas, y de la incertidumbre en relación de los territorios de afectación, los funcionarios debieron ir también bajando su nivel de exposición en defensa de ese proyecto.
POR QUÉ NO ES NO
En 1996 los ciudadanos de Misiones fueron convocados a una consulta popular sobre la construcción de la mega represa de Corpus Cristhi, uno de los emprendimientos programados sobre el río Paraná. El 89 por ciento le dijo No a ese proyecto. El plebiscito vinculante, convertido en ley provincial Nº 3.294, significó un gran triunfo de las organizaciones sociales, gremiales y políticas que durante años remarcaron las consecuencias negativas para la provincia del modelo Yacyreta de generación energética.
“Los principales impactos que han generado estas construcciones tienen que ver con los graves problemas de desarraigo de las familias. La cercanía del rio les permitía desarrollar actividades como la pesca, lavandería, olería., etc. Al ser desplazados no sólo perdieron sus orígenes sino también sus trabajos siendo llevados a ocupar grandes bolsones de pobreza, pasando a depender de la ayuda social, que originaron entre esta población graves problemas de salud, fundamentalmente con estados agudos de depresión, algunos de los cuales tuvieron finales muy trágicos”, contó Eduardo Lujan integrante del CEMUPRO, Centro de Estudios Municipales y Provinciales de Misiones.
El otro gran argumento para oponerse a nuevas mega represas son los impactos a la salud que se han podido relevar desde el llenado del embalse de Yacyretá y que prevén será mucho más grave de insistirse con nuevos emprendimientos.
“La Organización Mundial de la Salud (OMS) y las Naciones Unidas (ONU), en el informe “Enfermedades Parasitarias, Desarrollo Hídrico”, (1994), plantea que no se debe construir represas hidroeléctricas en zonas tropicales y subtropicales, Misiones se encuentra en el subtrópico, por considerarlas “zonas de alto riesgo, tanto ambiental como sanitario”. Y porque, entre otros derechos, también se encuentra amenazado el derecho a la vida, debido al incremento de las condiciones favorables para la propagación de las enfermedades ya endémicas en estas zonas”, remarca el documento de la Asamblea No a Corpus.
Juan Yahdjian, médico miembro del Movimiento Social Misiones, www.movisocialmisiones.com.ar y del Foro de Pensamiento y Construcción, forodepensamientoyconstruccionsocial.blospot.com, insiste en la necesidad de dimensionar las afecciones a la salud y al medio ambiente que acarrean estas mega obras. Para él la reaparición de enfermedades como el Dengue, el Paludismo o Malaria, Fiebre Amarilla, Fiebre Tifoidea, Esquistosomiasis, Leishmaniasis, Parásitos, Alergias, Enfermedades de la Piel, de Ojos, tienen que ver con el estancamiento de las aguas que genera el represamiento del río y agrega que “en Misiones la cosa se agrava por la cantidad de químicos, agrotóxicos o venenos que se usan cada día más. Es el caso de los Monocultivos, de las Reforestaciones, donde el uso de los herbicidas, hormiguicidas,
pesticidas y otras cidas, que quiere decir muerte”.
Desde la Asamblea Ciudadana Misionera, el ingeniero Erick Barney, investigador de la Universidad Nacional de Misiones experto en el desarrollo de tecnologías para micro represas, destaca junto a Marie Rosa Fogeler también docente de la UNam, que “toda esta irreparable e irreversible pérdida del ecosistema de los ríos, se realiza para algo que es efímero, es decir representa una solución a corto plazo en términos históricos y del futuro de nuestras poblaciones. Debido a la colmatación de los diques que es imposible de eliminar, por los desechos orgánicos de la vegetación de los vasos y la erosión proveniente de las tierras inundadas, las represas en las zonas tropicales y subtropicales (y sobre todo cuando se trata de represas de llanura como Yaciretá), no alcanzan a tener una vida útil más allá de los 50 o 60 años. Esta misma consecuencia de las represas contribuye al calentamiento global porque se producen gases de efecto invernadero como metano. Investigadores brasileños han medido en 4 % la contribución de las mega-represas al calentamiento global”
POR OTRO MODELO ENERGETICO para OTRO MODELO PRODUCTIVO.
Los mega emprendimientos como las hidroeléctricas deben entenderse dentro de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana –IIRSA- ideado por los gobiernos latinoamericanos para desarrollar infraestructura, en toda la región, que facilite y abarate la extracción de los recursos naturales. Este es un camino para vaciar Latinoamérica, tal como lo denuncian organizaciones sociales, gremiales y políticas que reclaman un Modelo Productivo que permita el desarrollo sostenible e inclusivo de las poblaciones locales.
Las preguntas de energía para qué, para quién y a qué costo resuenan entre los pobladores afectados y aquellos cuya situación también prevé se modificaran sustancialmente con estas mega obras. Ninguna de estas poblaciones se opone a discutir alternativas de generación de energias limpias, pero si se oponen a seguir entregando el territorio, afectando la salud, el medio ambiento para sostener un modelo productivo que no genera trabajo, expulsa a poblaciones enteras de sus entornos y reinstala enfermedades que ya estaban en erradicadas o en vías de erradicación.
RIOS LIBRES PARA PUEBLOS LIBRES
Al igual que en el 2004, el 18 de junio de este año se presento en sociedad el proyecto de “DE RIOS LIBRES”, inspirado en una similar sancionada y en vigencia en Entre Ríos. La iniciativa que recupera y resignifica el ya presentado en la legislatura provincial con el nombre Ley “Defensa y Libertad de los Ríos de Misiones” (Expediente Nº D-24 183/04), impulsado en su momento por “Red de Asociaciones Ecologistas de Misiones”, en agosto de 2004. Desde ese entonces hasta la actualidad la iniciativa no fue tratada en las comisiones por lo que perdió estado parlamentario.
El proyecto actual solicita se “declare a la Provincia de Misiones, República Argentina, libre de nuevas obras de represas sobre los ríos Paraná, Uruguay e Iguazú, de conformidad con los derechos, deberes y facultades dispuestos en los Artículos: 1º, 5º, 41 y 124º de la Constitución Nacional, y Leyes de la provinciales Nº 1040, Nº 2876, Nº 3079, Nº 3231, Nº 3337 y Nº 3631. y señala que “la promulgación de esta ley deja sin efecto toda negociación, acuerdo, preacuerdo provincial, nacional y/o internacional existente referido a la construcción de nuevas represas en la zona específicamente descripta en el artículo 1° de la presente ley y que no posean a la fecha de sanción de la misma, la taxativa aprobación formalizada conforme a la Constitución y la legislación vigente de las autoridades provinciales y de ambas Cámaras del Congreso de la Nación, por mayoría absoluta de votos de la totalidad de sus integrantes”